sábado, 9 de julio de 2016

Virtud según el budismo

Aristóteles, Shakyamuni y Confucio enseñaron que la virtud de la moderación es una clave de la felicidad y la plenitud, mientras que los vicios del exceso y la deficiencia conducen a la infelicidad. Los tres insistieron en que las virtudes deben practicarse a diario.
Asimismo, enseñaron que ciertos actos —como el asesinato, el robo y la calumnia— son inherentemente malos, y por tanto excepciones a la regla de la moderación.

Un punto flaco de la ética de la virtud de Aristóteles es la ausencia de instrucciones amplias y avanzadas para la práctica cotidiana, mientras que las tradiciones confucianas con frecuencia caen en la trampa del aprendizaje de memoria e irreflexivo. No encuentro tales defectos en el budismo. Enseña práctic
as potentes y, gracias a sus universales fundamentos humanísticos, cualquier persona puede seguirlo, incluso quienes abrigan creencias religiosas teístas.
En este sentido, es superior al pensamiento de Aristóteles y Confucio; acomoda las fuerzas de ambos al tiempo que resuelve la tensión fundamental que existe entre ellos. Aristóteles antepone el individuo al grupo; Confucio, el grupo, al individuo. El budismo afirma el valor de todo ser consciente al tiempo que hace hincapié en la interconexión entre todos los seres.

Feliz sábado.

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