lunes, 14 de noviembre de 2016

Del círculo vicioso al círculo virtuoso

Tomado del libro: el filósofo interior

Ikeda dice: La mayoría de las numerosas dificultades que tenemos por delante son, en definitiva, problemas causados por el ser humano. Es razonable suponer, en tal caso, que si las personas cambian, podrán hallar solución a los aprietos que han provocado.

MARINOFF: Es interesante y también reconfortante oírle expresar este asunto en términos de voluntad, una facultad básica para cualquier aspiración humana de mejora que, sin embargo, últimamente se descuida bastante en la aldea global.

Ante todo debemos difundir dos ideas.
Primero, que el ejercicio de la voluntad es el factor determinante para dirigir la vida de todo ser humano y puede producir resultados trascendentales si se ejerce y mantiene en caminos virtuosos.

Segundo, que descuidar la voluntad conducirá a la apatía política así como a la atrofia social, ocasionando un vacío que demasiado a menudo se llena con ideologías, dogmas y burocracias, entre otros opresivos y entorpecedores mecanismos de control político y social.

En resumen, hay que ayudar a la gente a darse cuenta de que apenas utiliza su voluntad y que esta es un recurso inagotable que puede desarrollarse y aplicarse para resolver pacíficamente cualquier problema humano que se presente.

Nota personal: efectivamente una acción tomada pero no ejecutada correctamente no conduce a nada, hoy en día muchos actores políticos lo llaman diálogo. Pero, si eso no conduce a una acción concreta, si no hay voluntad de acción, ese diálogo no vale nada. Es igual para cualquier interacción entre personas: como una relación de pareja o de amistad.

Feliz inicio de semana.

martes, 11 de octubre de 2016

La universidad del este siglo

La misión de una educación universitaria en el siglo XXI debe ser continuar con el estudio y fomentar nuevas aportaciones a lo que Matthew Arnold llamó «lo mejor que se ha pensado y dicho en el mundo», en el amplio espectro del conocimiento. Aparte de esto, el objetivo debe ser inculcar virtudes compatibles con el surgimiento de una identidad humana trascendente y verdaderamente global.

Las universidades tienen una gran misión que cumplir. El mayor orgullo del City College de Nueva York es su misión: educar a todo el mundo; y con eso se alude a los hijos de inmigrantes y otros colectivos que no pueden permitirse pagar las matrículas de la Ivy League pero que sin embargo merecen la oportunidad de cursar estudios superiores.
Si bien es indudable que las instituciones universitarias han prestado grandes servicios a la humanidad, también se ha dicho que son torres de marfil donde los académicos se enfrascan en sus investigaciones aislados de la vida cotidiana. A veces, en su premura por impartir competencias que respondan a las necesidades más prácticas de la sociedad, también descuidan y omiten el desarrollo de valores espirituales y humanos. Yo diría que este es un error bastante frecuente.

 Muchos líderes que deberían estar trabajando en bien de la sociedad y del pueblo se han malogrado en nombre de un elitismo arrogante, urgidos por la búsqueda compulsiva del poder y del provecho personal. Nichiren deplora a estas personas llamándolas «animales talentosos». Sería un despropósito permitir que de nuestras universidades egresaran individuos con esta falta de valores. En reiteradas ocasiones he recalcado que las universidades necesitan cultivar integralmente a sus estudiantes y formar personas plenamente realizadas. De sus aulas deberían salir profesionales inteligentes y creativos.

La persona que ha recibido una formación integral y completa no es especialista en un único campo. Antes bien, posee amplios conocimientos, sinceridad, sentido de la responsabilidad y voluntad de trabajar por la felicidad de sus semejantes. Los valores humanos de ese calibre se consagran decididamente a mejorar la sociedad de todas las maneras que estén a su alcance.

Ojalá en nuestro país las universidades enfocaran sus esfuerzos en formar hombres y mujeres dispuestas a luchar por una mejor sociedad.

Feliz martes

miércoles, 3 de agosto de 2016

Ceremonias religiosas

Muchas veces me he preguntado porqué existen tantas religiones en el mundo, pero ahora entiendo que toda ceremonia religiosa no es más que un medio de aleccionar a los hombres en la práctica de la superior y verdadera vida. Si un hombre se dedica a la meditación suele meditar en la mañana y en la noche al acostarse, pero con esfuerzo y dedicación llegará el día en que su vida sea una prolongada meditación.
Religiones cristianas basadas en las enseñanzas de Jesús, a diario tienen ciertos ritos que permiten recordar las enseñanzas, tales como misa, oraciones, meditación, entre otras.
Otras se reúnen semanalmente únicamente y hacen revisiones sobre las enseñanzas también, así como análisis y profundizar en las experiencias que sus miembros. Poco a poco los miembros pertenecientes a estos grupos van aprendiendo las reglas de los primeros libros de la Biblia, conocidos como el Pentateuco, y siguiendo esas reglas van enderezando sus vidas, las de su familia y sus allegados.
Éstos ritos o ceremonias son guías hacía un camino que nos acerque a la excelencia de vida y con el tiempo no harán tanta falta si cada día de nuestras vidas hacemos lo mejor posible para ser un mejor ser humano, y no harán falta cuando logren imitar a Jesús como tal cada momento de su vida.

¡Feliz miércoles!

martes, 2 de agosto de 2016

La finalidad de la evolución

La finalidad de la evolución no es hacer un autómata que ciegamente siga el camino trazado ante sus pasos, sino hacer un reflejo del Logos (es decir, según la Biblia creados a imagen y semejanza), una poderosa colectividad de sabios y perfectos hombres que escojan lo óptimo porque al cabo lo conozcan y comprendan, al paso que rechacen lo pésimo, porque la experiencia les enseñe sus inconvenientes y las tristezas que ocasiona.
Evolución implica cambiar, mejorar, trascender, llegar al futuro unirnos en voluntades concertadas por el conocimiento y en la elección que a todos nos mueva en un sólo propósito, y conocedores del conjunto, a saber que la ley es buena, nos identificamos con ella, no porque nos obliguen por una externa coacción (ya sea por alguna religión o gobierno, por ejemplo).

¡Feliz martes!

martes, 26 de julio de 2016

El hombre: un animal político

Los sofistas, viejos enemigos de Platón, predicaban que los principios de la vida social son meramente convencionales y contrarios a la naturaleza. Aristóteles, en cambio, sostuvo que el hombre es por propia naturaleza un animal político destinado a vivir con otros hombres en el ámbito de la polis.
Los sofistas también afirmaban que el estado surge artificialmente de un contrato que restringe la libertad de cada uno en defensa de sus intereses mutuos. El discípulo de Platón aseguró que nadie es libre ni plenamente humano fuera de la comunidad política y que ella no se organiza sólo en torno de necesidades comunes, sino también por objetivos compartidos entre sus integrantes.
Todos estos temas fueron redactados en forma provisional y fragmentaria por Aristóteles en ocho libros o capítulos. Aristóteles se refiere a los temas relacionados con la administración y la economía. Él distingue entre oikonomicós –lo que tiene que ver con la correcta administración de las propiedades hogareñas-, con lo que está de acuerdo y considera básico para el funcionamiento de cualquier ciudad con cierta complejidad, y chrematistiké –los intercambios que intentan incrementar la ganancia-. Y califica de parásitos a quienes se ocupan de estos menesteres.Esta visión crítica de las actividades financieras se mantiene a lo largo de la Antigüedad y luego se ratifica y fortalece con la condena de carácter moral de cristianismo, que las considera pecaminosas.

Feliz martes!

domingo, 24 de julio de 2016

La música trasciende

La música tiene el poder de trascender las fronteras nacionales y lingüísticas; logra armonizar, elevar y unificar el corazón de las personas.
El monje budista Miao-lo [Zhanran, sexto patriarca de la escuela Tiantai], que vivió en la China en el siglo VIII, escribe en su Comentario sobre «Gran concentración e introspección»: «Primero se establecieron las enseñanzas sobre el decoro y la música, y luego se introdujo el Camino verdadero.»
En otras palabras, la difusión de la música, los ritos y las artes despeja el camino —al menos en cierta medida— para la aceptación y la comprensión de ideales sociales y verdades filosóficas de valor positivo.
La música y las artes pueden ejercer una tremenda influencia en las personas y en la sociedad. Una sola composición musical o un solo cuadro magistral tienen el poder de elevar infinitamente el espíritu humano. Las grandes artes y las grandes filosofías trabajan juntas en un nivel profundo para suscitar la creatividad humana.
Por otra parte, en su explicación del decimosexto hexagrama —yu [Entusiasmo]—, el I Ching [o Libro de los cambios] dice que los reyes de la antigüedad hacían música al principio del verano para honrar los méritos, y la ofrendaban con magnificencia al Supremo, invitando a sus antepasados a presenciarlo.
La música era el catalizador para alinear las fuerzas místicas que gobiernan el universo. Confucio dice de este rito: «Quien comprenda por completo este sacrificio podrá gobernar el mundo como si girara en su propia mano.»
En general, los artistas creativos —poetas, escritores, compositores, pintores, escultores— beben de un pozo común de sabiduría universal. Platón llamaba mimesis al arte creativo; es decir, «representación». Con esto quería decir que en realidad nada se crea y que los artistas representan aspectos vitales de la sabiduría, la belleza, la armonía o la geometría eternas. Cuanto más beba el artista de este pozo, más universalidad reflejará su arte.

¡Feliz domingo!

sábado, 23 de julio de 2016

La política según Aristóteles

Para Aristóteles la política es el prototipo de toda capacidad humana, ya que su objetivo es la vida feliz y digna de los ciudadanos. La finalidad del Estado es la promoción de la virtud y también la felicidad de los ciudadanos. En ese sentido, la política es la continuación y culminación de la ética, es la ciencia del bien más deseable y de los medios para obtenerlo: la vida noble.
Para Aristóteles, creerse feliz es afirmar una intensidad positiva suprema, estable e invulnerable. No hay felicidad en el desasosiego de perderla. Por tal razón la felicidad es un momento del pasado, donde ya nada ni nadie nos la puede quitar, o del futuro, cuando aún nada ni nadie la amenaza. El presente, en cambio está demasiado expuesto a las eventualidades como para transformarse en algo tan maravilloso. Cualquiera es capaz de afirmar convencido que fue feliz. Aristóteles no concede otra felicidad que la que se predica de alguien que ya murió y por tanto está totalmente a salvo de perderla.
Muchos son los que aseguran que esperan ser felices, pero son pocos los que se atreven a asegurar que ahora mismo lo son.


¡Feliz sábado!