lunes, 14 de mayo de 2012

Nuestro propósito en la vida – Primer propósito


El primer propósito es: Aprender las lecciones de la vida.

La Tierra es la perfecta escuela, a diario se nos presenta como un salón de clases. Esta idea no es nueva, pero nos ayuda a apreciar el gran valor que tiene nuestra experiencia de vida. No estamos en la Tierra simplemente para esforzarnos para ser exitosos, estamos aquí para aprender y a la vida cotidiana está garantizada para aprender todo lo que necesitas para crecer, evolucionar y despertar a nuestro propósito más elevado.

Cada día, cada jornada que se nos representa, es un recordatorio del maestro (vida). He aquí algunos de esos recordatorios acerca de cómo el proceso de aprendizaje trabaja en el salón de clase de la vida cotidiana:
  • Las lecciones se repiten una y otra vez hasta que se aprenden.
  • Si no aprendemos las lecciones más sencillas, se harán cada vez más difíciles.
  • Aprendemos y crecemos a través de los desafíos, y cada dificultad trae consigo un regalo oculto.
  Aunque estás frases pueden verse como “un poco más de lo mismo”, lo que encierran es que la dificultad es la que nos da la enseñanza y la fortaleza, y es algo serio, las dificultades no son cosa de risa. En la película de Dan Millman, Peaceful Warrior, él tiene un accidente de moto que le destruye toda su pierna derecha destruida, entenderán que esto es una desgracia para una persona que es gimnasta. Ante una adversidad siempre tendremos la posibilidad de luchar o de tener lástima de nosotros mismos y echarnos a morir, diciéndonos a nosotros mismos: pobre de mí.
Una persona le preguntó a Dan ¿Por qué la vida tiene que ser tan difícil?, y él le respondió ¿te gustaría que fuera fácil? Entonces no cases, no tengas hijos, no tomes ninguna responsabilidad, siempre haz lo mínimo y nunca seas voluntario en nada.
Así la vida será fácil, ¿cierto?, sin embargo, ¿somos humanos y estamos aquí en la Tierra para vivir la vida más fácil posible? ¿O estamos aquí para crecer más fuertes y sabios? Creo que la siguiente frase de Agustín de Hipona (mejor conocido como San Agustín): Señor, no te pido una carga más ligera,  pero sí unos hombros fuertes.

Feliz semana.

No hay comentarios:

Publicar un comentario