martes, 5 de julio de 2016

Renovación de la virtud

Los fundamentos de la moral humana no pueden darse por sentados: cada generación tiene que renovarlos. Los siguientes ejemplos sirven para subrayar cómo se pueden y deben crear causas virtuosas, incluso —y sobre todo— a partir de las circunstancias más espantosas.
A lo largo de la historia es algo que ocurre una y otra vez, tanto en Oriente como en Occidente, se han escrito obras restaurativas como respuesta a crisis extremas.

  1. Laozi escribió el Tao Te King durante el período de los Estados Guerreros (475-221 a. C.).
  2. Platón escribió La República después de la Guerra del Peloponeso.
  3. San Agustín escribió Ciudad de Dios tras el saqueo de Roma.
  4. Thomas Hobbes escribió el Leviatán durante la Guerra Civil inglesa.
  5. Gandhi escribió Reflexiones sobre la verdad después de la lucha por la autonomía de la India.
  6. Camus escribió La peste tras la ocupación nazi de Europa.
  7. Daisaku Ikeda y Gorbachov publicaron Moral Lessons of the Twentieth Century [Lecciones morales del siglo XX] cuando terminó la Guerra Fría.
Muchos de los grandes filósofos que postularon la importancia de las virtudes y las pusieron en práctica en su propia conducta ejemplar —entre ellos, por supuesto, Sócrates—, debieron sufrir la difamación de sus contemporáneos.
Hoy y en todas las épocas, señalar la forma correcta y humana de vivir puede significar una lucha de vida o muerte. Es un principio inexorable que se observa en todo lugar o momento de la historia. El filósofo romano Cicerón escribe que la equidad, la templanza, la fortaleza, la prudencia y todas las virtudes libran una contienda contra la injusticia, la lujuria, la indolencia, la precipitación y todos los vicios; así pues, la abundancia lucha contra la pobreza; los buenos planes, contra los torpes designios; la sabiduría, contra la insensatez, y la esperanza bien fundada, contra la desesperanza universal.


Hoy puede leer también en el blog Las Religiones del Mundo:


¡Feliz martes!

lunes, 4 de julio de 2016

Virtud o una vida buena

Aunque la naturaleza de la virtud varía en distintas culturas, cada una proporciona un estándar que ha evolucionado a partir de la experiencia cotidiana de llevar una vida buena.

La filosofía griega antigua, por ejemplo, ensalzaba las virtudes de la sabiduría, el coraje, la templanza y la justicia.
Los confucianos respetaban las llamadas cinco virtudes: benevolencia, justicia, cortesía, sabiduría y fidelidad.
Benjamin Franklin hizo una lista de trece virtudes: templanza, silencio, orden, determinación, frugalidad, diligencia, sinceridad, justicia, moderación, aseo, castidad, tranquilidad y humildad. Y todas y cada una de ellas merecen ser observadas.

Nichiren escribe acerca del confucianismo: A través de estas enseñanzas, la gente aprendió las normas del decoro y llegó a comprender la deuda de gratitud que cada persona contraía con sus padres; además, se llegó a establecer una clara distinción entre el gobernante y los gobernados, para que el país fuese regido con sabiduría. El pueblo obedecía a los líderes que seguían esas enseñanzas.

En general, la historia nos revela que en respuesta a las épocas de crisis, se proponían determinadas virtudes como pautas para restablecer el humanismo. Ojalá aquí en Venezuela comience un movimiento para rescatar el verdadero carisma del venezolano.


Feliz inicio de semana.

domingo, 3 de julio de 2016

La virtud como valor Supremo

Sócrates postuló la areté o «virtud» como valor supremo; es decir, la excelencia o dar lo mejor de uno mismo. Esto y su creencia en la inmortalidad del alma, que trasciende el término de nuestra existencia física, le permitió aceptar una condena injusta y beber valientemente la poción de cicuta. Creía que las malas acciones dejaban una marca en el alma. Esta idea se asemeja a la enseñanza budista de que nuestros actos o karma modelan nuestra vida a través del pasado, presente y futuro. Uno y otro enfoque reconocen la eternidad de la vida, que trasciende la existencia y la muerte en este mundo.
Igualmente para los católicos las acciones repercuten en la vida de cada uno y en su salvación.

Feliz domingo.

Hoy también en el señor de los milagros:
http://ola-elsenordelosmilagros.blogspot.com/2016/07/de-tal-manera-amo-dios-al-mundo.html

sábado, 2 de julio de 2016

Platón y sus ideas en la práctica

Platón intento llevar sus ideas a la práctica y convertirse en protagonista político. Hizo tres viajes a Siracusa. En el primero gobernaba el tirano Dionisio I y Platón pretendió, sin éxito, constituirse en su consejero. En el segundo y tercer viaje, ya muerto Dionisio I, estaba en el trono su hijo Dionisio II, y Platón pensó que quizás el hijo fuese más maleable que el padre, e intentó aconsejar al novel tirano para dirigirle en lo él creía era la senda de la justicia. Platón presentó un proyecto de constitución, que fue desechado por Dionisio II, aconsejó la organización de una confederación de ciudades contra la amenaza de Cartago, que jamás fue instrumentada, y requirió la amnistía para los opositores políticos de Dionisio, la que fue desestimada.
Como no podía ser de otra manera, el experimento fue una absoluto fracaso y Platón tuvo que volverse a Atenas ya no derrotado como político, sino para salvar su vida, porque Dionisio se reveló más tirano que filósofo en cuanto empezó a ejercer el poder.


Feliz sábado.

viernes, 1 de julio de 2016

Moral y Justicia

En el Protágoras, Platón cuenta que Zeus envió a Hermes para repartir entre los hombres los fundamentos esenciales de la civilización: AIDÓS y DÍKE. Zeus le indicó a su enviando: “Dales de mi parte una ley: que a quien no se capaz de participar de AIDÓS y DÍKE lo expulsen como una enfermedad de la ciudad”.

AIDÓS: es el pudor, el sentido moral, el respeto.
DÍKE: es el recto sentido de la justicia.

El área de la ética es la que corresponde a AIDÓS, comprendida como la disposición del sujeto libre de reconocer la humanidad en los otros.

DÍKE pertenece al área del derecho, comprendida como institucionalización formal de lo que corresponde a cada uno y conjunto de garantías que aseguran su protección.

Entonces, ¿qué es la política? ¿Se trata del área respectiva a la fuerza violenta (KRATÓS) que se impone avasalladoramente para asegurar la estabilidad jerárquica de la propia comunidad y la defensa o propósito de conquista frente a las comunidades vecinas?

Desde el principio de la historia es evidente que donde aplican el KRATÓS han de padecer AIDÓS y DÍKE. Tal vez sea la razón por la que muchos gobernantes suponen que las disposiciones enviadas por Zeus a los hombres son demasiada humanas. Y que en realidad es KRATÓS la auténtica divina ya que Zeus se la guardó para sí mismo.

Lo que sí es cierto, y lo podemos observar hoy día, es que sin la colaboración de KRÁTOS (fuerzas policiales, militares y otros), ni DIKÉ, ni AIDÓS encontrarían ese marco constituido en el que pueden ejercerse.

Da un poco que pensar, ¿no?...


Feliz fin de semana.

jueves, 30 de junio de 2016

Platón y la educación II

Hoy en día hay tanta información acerca de si a un niño se le debe castigar o no, y hay tantas opiniones encontradas que a veces como padre quedamos absortos, o como decimos popularmente “como pajarito en grama”, no sabemos a ciencia cierta qué es lo que debemos hacer. Aunque no lo creas, Platón, como ya sabemos unos 500 años antes de Cristo nos dejó la siguiente ayuda: “Cualquiera que encontrándose con ellos (los niños), no lo castigara como es debido, incurre primeramente en la mayor de las deshonras”. Hagamos una pausa y entendamos algo, para Platón no castigar al niño es una deshonra, y vaya que es una palabra fuerte; sigamos en el texto: “y el guardián de las leyes que ha sido especialmente elegido para atender a la infancia deberá observar, al pasar, si quien se encuentra con el grupo deja de castigarlos cuando debiera hacerlo, o no los castigara como es debido”. Este “guardián” al que se refiere Platón viene a ser algo así como un árbitro en un encuentro deportivo, pienso que generalmente dicho “guardián” podría ser los propios padres, sin embargo, a veces como padres nos puede costar un poco discernir si un castigo es suficiente o no para nuestros hijos, probablemente este “guardián” deberá ser alguien externo o imparcial.
Finalmente, Platón nos da unas últimas luces sobre este personaje: “Este inspector de nuestra juventud deberá tener una vista muy penetrante y ejercer una vigilancia extrema sobre la educación de los niños, y enderezar sus naturalezas, dirigiéndolas siempre hacia el bien que prescriben las leyes”.



Feliz jueves.

miércoles, 29 de junio de 2016

Platón y la educación

En la República,  Platón dice: "No habrá pues, querido amigo, que emplear la fuerza para la educación de los niños;  muy por el contrario,  deberá enseñárseles jugando, para llegar también a conocer mejor las inclinaciones naturales de csda uno".
Esto no se refiere a aprobar una educación liviana,  ni tampoco desestimar el valor pedagógico de la disciplina.
Por otro lado, en Las Leyes expresa que "apenas vuelva la luz del día es necesario que los niños vayan a la escuela. Pues ni las ovejas,  ni otra clase alguna de ganado, puede vivir sin pastor,  tampoco es posible que lo hagan los niños sin pedagogo ni los esclavos sin dueño.  Pero, de entre todos los animales,  el más difícil de manejar es el niño; debido a la misma excelencia de esta fuente de razón que hay en él,  y que está todavía por disciplinar,  resulta ser una bestia áspera,  astuta y la más insolente de todas. Por eso se le debe atar y sujetar con muchas riendas, por así decirlo; en primer lugar,  apenas salga de los brazos de su nodriza y de la madre, hay que rodearle de preceptores que controlen la ignorancia de su corta edad;  luego hay que darle maestros que lo instruyan en toda clase de disciplinas y ciencias,  según conviene a un hombre libre".