martes, 28 de junio de 2016

Orden y Justicia

En los diálogos de Platón se encuentran un claro rechazo ante la extensión del poder político de carácter aristocrático o por herencia, planteando lo que llama igualdad legal a la totalidad de la población. Se había dado, hasta entonces, que la mayoría de los hombres nacían para ser gobernados. ¿Cómo aceptar sin protestas que ahora se los tuviese a todos como igualmente aptos y hasta igualmente obligados a gobernar? Sin embargo, el propio Platón puso en tela de juicio ese rechazo a la democratización de la vida pública en cuanto que no admitió ningún tipo de aristocracia de la sangre o riqueza. Por esto propuso en varios textos una igualdad no meramente aritmética, cuantitativa y, por lo tanto, no cualitativa. Sino una igualdad que llamará geométrica o proporcional que dé a cada uno según su necesidad y que exija a cada uno según su capacidad. Ello no disminuía a ojos de la nobleza el escándalo de que gobernaran quienes no nacían destinados a hacerlo.

lunes, 27 de junio de 2016

Filosofía y Religión

La filosofía se opone desde sus orígenes a las creencias religiosas tradicionales y busca explicaciones alternativas, de corte naturalista, a las leyendas sobrenaturales que versan sobre el origen y fundamento de la realidad. No sólo en el mundo físico, sino también en el social.  La justificación del poder, de las leyes, de los tabúes y de las costumbres que brindan los filósofos no apela a dioses ni a genealogías heroicas sino a fuerzas políticas en conflictos y, en todo caso, a la necesidad de utilizar el temor para disuadir a los díscolos de conductas perturbadoras. El carácter convencional, no sagrado, de las pautas que rigen las sociedades –y que, por lo tanto, pueden ser desafiadas por quienes no aceptan y denuncian ese convencionalismo- es un aporte subversivo de primera hora del pensamiento filosófico.
La propia existencia de los dioses ha sido negada y considerada irrelevante para el transcurso de los acontecimientos humanos, tal como sostuvo Epicuro. Somos los humanos que fabricamos dioses a nuestra imagen y semejanza, no al revés.


Feliz inicio de semana.

domingo, 26 de junio de 2016

Teoría de las ideas

Idea de un caballo.
Platón dice que para afirmar que algo tiene una propiedad, esa propiedad debe existir. Pero si esa propiedad no está en ninguna parte ni es percibida por los sentidos, entonces la vemos “con el ojo de la razón”. ¿Cómo podemos indicar si algo es bello o no? Platón nos indica que hay una idea de Belleza que no se agota en ningún acto particular, así que podemos encontrar bellas diferentes cosas, pero coincidimos en la idea de belleza, aunque afirmamos de unas que negamos a otras.

Platón expone que el filósofo es quien puede progresar donde las cosas bellas hasta la idea de belleza, es el que puede ascender de un cuerpo bello a todos los cuerpos bellos y de éstos a las bellas normas de conducta, y de ahí a los bellos conocimientos, y terminar en el conocimiento de la belleza absoluta, de la belleza en sí. Si la idea de belleza fuera solo subjetiva, distinta en cada hombre, nadie sabría a qué se refiere otro al decir que algo es bello. Y la vida en común exige, según Platón, que podemos compartir algunas ideas que están a la base de toda comunicación.
En particular la idea de Justicia, pueden variar nuestras valoraciones respecto qué cosas son justas y cuáles no, pero no puede cambiar aquello por lo que persisto en llamar “justas” a algunas conductas. Entonces, hay una idea eterna, objetiva y universal de Justicia, por la cual es posible alcanzar consensos éticos y políticos.


Feliz domingo.

sábado, 25 de junio de 2016

La polis de Platón

La filosofía nace con un propósito político desde sus inicios y Platón es un filósofo con conciencia y exigencia política. No buscaba apenas una reflexión sobre el mundo, sino que esa reflexión permitiera mejorar la convivencia y la organización de los seres humanos. A esa mejor organización, Platón la llamaba “justicia”, y se traducía en la organización de la polis, de la República, de la situación de la comunidad humana. Es decir, cada cual es su sitio y que cada cual tenga lo que le corresponde y que cada cual desempeñe el papel que mejor le puede ir dentro de la colectividad. Platón reflexiona sobre estos temas en la República, uno de los diálogos más famosos. Allí describe sus ideas acerca de una ciudad bien organizada. Para él cada ser humano tiene su propio papel que cumplir. Lo importante, dice Platón, es que los que mandan sean aquellos que estén más cerca de la contemplación de las ideas y que los que defienden esta comunidad sean aquellos que tienen un ánimo y un coraje más decidido. Mientras tanto, el resto de los ciudadanos puede dedicarse al comercio, a la producción y a seguir las pautas y las directrices más o menos geniales de ese areópago (asamblea de nobles).

Feliz sábado.

viernes, 24 de junio de 2016

Platón y sus diálogos

Platón nos planteó su filosofía a través de diálogos, estos pueden dividirse en tres grande grupos: tempranos, medios y tardíos. Los diálogos tempranos, en general, planten un problema y terminan sin dar una respuesta concluyente. Son los más fieles al espíritu socrático: más que solucionar un problema determinado, aspiran revelar lo problemático de nociones que habitualmente se adoptan sin reflexión. Los diálogos medios, entre los que se encuentra las obras más conocidas de Platón, como son, El Banquete, Fedón y La República, en donde expone básicamente la teorías de las ideas, aquellas que, según él, son objetivas, eternas y universales. Finalmente, en los diálogos tardíos, Platón expresa una reformulación de su filosofía  y advierte que las ideas no son estáticas y autosuficientes, sino que se atraviesan entre sí y remiten unas a otras. En ese momento de su vida, se vio obligado a admitir que no podía pretender que los gobernantes fuesen lúcidos y desinteresados. En su último diálogo titulado Las Leyes, ofrece un segundo modelo de Estado, pautado exclusivamente por leyes, a diferencia del modelo de los diálogos medios, donde importa sobre todo que los filósofos gobiernen.
Podríamos decir que en este último escrito Platón deposita su esperanza de un orden político justo y armonioso precisamente en el adecuado ordenamiento jurídico, es decir, a la aproximación de una sociedad justa.


Feliz viernes.

jueves, 23 de junio de 2016

¿Quién es Platón?

Platón nació en Atenas en el año 427 antes de Cristo en el seno de una familia aristocrática. Fue testigo de la Guerra del Peloponeso entre Atenas y Esparta, en la que incluso llegó a combatir, y también presenció la decadencia ateniense, sacudida por una tiranía oligárquica primero y por una democracia populista y demagógica después. Platón fue discípulo de Sócrates y como tal heredó la búsqueda conceptual y la exigencia ética. Pero Sócrates fue víctima de acusaciones absurdas y finalmente resultó condenado a suicidarse mediante envenenamiento el año 399 antes de Cristo.

El proceso de Sócrates se desencadenó por razones políticas. Algunos de sus discípulos estuvieron vinculados a la tiranía oligárquica y las autoridades democráticas creyeron oportuno alejarlo de la polis. Se le acuso de pervertir a los jóvenes, de defender el ateísmo y, paradójicamente, de introducir nuevos dioses. Se pidió la pena de muerte porque, según el derecho ateniense, el acusado podía optar por un castigo alternativo como el exilio. Pero Sócrates expresó que o bien era culpable y merecía la muerte, o bien no lo era, y entonces debían ser reconocidos sus servicios a la sociedad. Rechazó la posibilidad del exilio y hasta ironizó sobre la idoneidad de sus jueces. Fue condenado a beber una copa de veneno (cicuta), aceptó la sentencia con gran dignidad y murió sin sobresaltos.

Platón, escandalizado por el proceso a su maestro y preocupado por lo que consideraba una crisis moral y política ateniense, puso toda sus energías en tratar de establecer entre sus conciudadanos un ideal de justicia y de respeto por la verdad. Para ello fundó su célebre Academia, destinada a dar educación filosófica a los futuros políticos y gobernantes, y escribió un gran número de bellísimos diálogos, donde abordaba diferentes problemas filosóficos.

Feliz jueves.

lunes, 20 de junio de 2016

Qué se pierde con una inyección

En cierto momento, a finales del siglo XIX, el médico y filántropo venezolano José Gregorio Hernández, estaba realizando una operación y, en un momento de la misma, el paciente comenzó a temblar convulsivamente.
Los asistentes creyeron advertir en el temblor la presencia del tétanos y decidieron aplicarle al paciente una inyección de suero antitetánico.
Hernández comprendió que el temblor era de origen nervioso y ordenó que le diesen una pequeña cucharada de bromidia.
-¿Y qué se perdería con ponerle una inyección, en vez de un sucedáneo? –le preguntó uno de los asistentes, un tanto molesto.
-Perderíamos la honradez y la moralidad –respondió Hernández.


Feliz inicio de semana.