jueves, 19 de octubre de 2017

Un jardín inesperado

A mediados de 1942, un conductor de tranvías de la ciudad estadounidense de Baltimore tuvo una idea de aprovechar el tiempo que permanecía ocioso entre un viaje y el siguiente.
Dicho conductor, llamado Kenneth Smith, advirtió que la zona adyacente al terminal de la línea de tranvías –unos dos mil metros cuadrados-, estaba cubierta de maleza y que, entre viajes, el disponía de siete minutos libres.
Pese a lo escaso de este tiempo, Kenneth decidió emplearlo en algo útil y durante varias semanas lo dedicó a limpiar el referido terreno.
La tarea era fatigosa, sobre todo al mediodía, pero Smith no desmayó y, en los meses siguientes, sembró el lugar de robles y álamos que dieran sombra, y de rosas, margaritas, petunias, lirios y violetas que alegraran la vista y el olfato de quienes estuvieran allí.

Además construyó un pequeño camino para pasear por ese inesperado jardín que él, con cariño y dedicación, creó prácticamente de la nada, donde antes solo había maleza y matorrales. 

viernes, 13 de octubre de 2017

Puede hacer algo mejor

Un negociante que era ampliamente conocido por su falta de escrúpulos y su deseo de obtener beneficios a costa de lo que fuese comentó un día en presencia del escritor estadounidense Mark Twain lo siguiente:
-Antes de mi muerte, pienso hacer una peregrinación a Tierra Santa. Quiero subir a la cumbre del monte Sinaí para leer en voz alta los Diez Mandamientos.
Mark Twain sonrío maliciosamente y replicó:
-Podría hacer algo mejor.
-¿Sí? –preguntó el negociante-. ¿Qué me recomienda?

-Quédese en su casa de Boston y cúmplalos. 

jueves, 12 de octubre de 2017

El mayor de los errores

Se cuenta que hace muchos años hubo un monasterio budista del Tibet un discípulo al que lo aterraba la simple posibilidad de cometer un error.
Cierta mañana decidió comunicarle su miedo al lama encargado del monasterio y, cuando éste escuchó cuál era su problema, le dijo:
-Los que no quieren cometer errores cometen el mayor error de todos ¿Sabes cuál es?
El discípulo negó con la cabeza, por lo que el lama indicó:
-Cometen el error de no intentar nada nuevo.


¡Feliz jueves!

viernes, 6 de octubre de 2017

Los irreverentes son ellos

El escritor italiano Dante Alighieri se encontraba en una iglesia de Verona, oyendo misa, y estaba tan concentrado en sus oraciones que, al llegar el momento de la elevación, no se inclinó, ni tampoco se arrodilló, no movió los labios en señal de estar rezando.
Al instante, varios de los asistentes a la misa se escandalizaron, pues consideraron irreverente la actitud de Dante hacia las cosas sagradas.
Por ellos, al concluir el oficio, lo denunciaron ante el obispo, quien llamó al poeta a su despacho para amonestarlo.
-¡Me sorprende- respondió Dante-, oír tal acusación de los que, mientras yo oraba con mi alma entera puesta en Dios de modo que no sabía lo que corporalmente estaba haciendo, tenían en cambio su cuerpo y su espíritu vueltos por completo hacía mí, sin ocuparse para nada en Dios!


¡Feliz viernes y excelente fin de semana!

viernes, 29 de septiembre de 2017

La cruz menos pesada

Cuenta una vieja leyenda cristiana que un joven recién convertido al Catolicismo recibió una cruz para portarla mientras hacía un viaje, junto a otros peregrinos, desde un lugar de Europa hasta la ciudad santa de Jerusalén.
Por el camino, el joven no hacía otra cosa sino quejarse de la cruz que le habían dado y que lo obligaba a parase a cada rato y rezagarse continuamente del grupo.
-¡Qué mala suerte la mía –se quejaba el joven-, tenían que darme la cruz más pesada!
Una noche tormentosa en que los peregrinos acamparon en la zona montañosa y se vieron obligados a dejar sus cruces en una pequeña caverna, al resguardo de la lluvia, el joven decidió cambiar la suya.
Para ello aprovechando la oscuridad nocturna, se introdujo en la caverna y con gran sigilo sopesó una a una todas las cruces.
Al fin, tomó la que le parecía más liviana y con ella en su poder se fue a dormir.
A la mañana siguiente, cuando los peregrinos reemprendieron el camino, el joven se asombró de que nadie se sintiese perjudicado con el cambio.
Entonces se fijó bien en la liviana cruz que llevaba y descubrió que la que había elegido en la oscuridad era la suya, la misma que había recibido al inicio de la peregrinación.


¡Feliz viernes y excelente fin de semana!

jueves, 28 de septiembre de 2017

Discernimiento, Pensamiento Crítico y Sentido Común


Tres aspectos que implican tanto y que podrían cambiar considerablemente nuestra vida cotidiana.
Ante las situaciones que se nos presenta en la vida a veces actuamos de manera impulsiva y no prestamos la atención suficiente a lo que sucede y ¿por qué?, porque la sociedad nos ha ido empujando a que todo debe ser rápido: comida rápida, tiendas exprés, aviones que rompen la barrera del sonido y nos desplazan de un lugar del mundo a otro en sólo horas. Como todo tiene una tendencia a que se debe hacer rápido creemos que no tenemos tiempo para discernir sobre nuestra vida, nuestros sentimientos, sobre nuestras familias, amistades, etc. Sentarnos a pensar podría verse como un pecado.

Como todo es tan veloz tampoco podemos sentarnos a analizar y entender o evaluar lo que nos sucede y lo que nos rodea. Simplemente vamos como robots autómatas día tras día realizando las mismas cosas y cometiendo los mismos errores una y otra vez. Creemos que el azar es lo que nos puede brindar una mejora a nuestro estatus social, o que un golpe de suerte nos hará cambiar, ser mejores personas. Le damos poca importancia a la paciencia y a la constancia. Dejamos que otros elijan por nosotros, pues ellos “saben” lo que nos conviene. No tenemos criterio ante los eventos que ocurren a nuestro alrededor.

Y finalmente, el gran ausente en muchas actividades cotidianas, el sentido común; personas que cruzan la calle sin mirar a los lados, o que van manejando leyendo mensajes en el celular o hablando distraídos. Estamos con nuestros amigos o familiares conversando y nos ocupamos de leer las noticias en el celular mientras nos hablan. Llegar a tiempo a una cita, aunque no parezca, podría considerarse parte del sentido común. Ya que cuando aplicamos el sentido común a nuestro quehacer diario, todo fluye naturalmente.

Probablemente, se dirán que hay mucho más que estos tres aspectos que hacer para tener una mejor vida. Es posible, pero con estas tres las otras aparecerán por añadidura.


¡Feliz jueves!

viernes, 26 de mayo de 2017

Agotarse todos los días en el trabajo

El escultor francés Auguste Rodin tuvo en sus últimos diez años de vida su estudio y su vivienda en el hotel Biron de París, una edificación del siglo XVII.
En ese estudio, Rodin recibió un día a un joven que le pidió orientación para llegar a ser un buen escultor.
-Trabajar, trabajar y trabajar –le aconsejó Rodin-, ese es el gran secreto.
La respuesta no satisfizo al aspirante a escultor, por lo que Rodin agregó:
-“Trabajar, trabajar y trabajar” significa agotarse todos los días en el trabajo.
Tal frase, “agotarse todos los días en el trabajo”, aunque tampoco fue del agrado del joven que en realidad espera una fórmula sencilla para alcanzar el éxito, ha quedado para simbolizar la dedicación que Rodin tenía para con su arte.

Auguste Rodin (1840-1917): Escultor francés, considerado el mejor de su país y uno de los mejores de la historia. Al morir, donó toda su obra al Estado francés. Con ella fue creado el Museo Rodin, establecido en el mismo hotel Biron. Este museo fue inaugurado en 1918.


¡Feliz viernes y feliz fin de semana!