viernes, 3 de febrero de 2017

Así son las cosas: Bañado y leído

Juan Belmonte García (1892 – 1962), llamado el Pasmo (o Fenómeno) de Triana, fue un matador de toros español, probablemente el más popular de la historia y considerado por muchos como el fundador del toreo moderno.
La carrera profesional de Belmonte se desarrolló entre 1913 y 1936, año en el que se retiró definitivamente tras dos retiradas anteriores en 1922 y 1934. En 1919 toreó 109 corridas, una cifra récord para el momento y que lo siguió siendo durante varias décadas más.

Hacia el año 1918 Belmonte estuvo en Caracas y de él se contaban grandes historias, lo primero que se decía es que era el único torero bañado y leído. ¿Por qué? Porque se levantó en Sevilla un verdadero palacio y mandó a construir un baño gigantesco y una biblioteca que ocupaba el segundo piso de la mansión.

Cuando Belmonte estuvo en Caracas hubo una conversación histórica entre él y el empresario Ernesto Capriles. Capriles le dijo a Belmonte: "maestro, usted ha revolucionado el toreo, porque usted para distinto" -parar distinto es detener el toro-. Entonces Belmonte le contó esta historia: "es un relato muy largo que se remonta hasta los más lejanos tiempos, cuando yo era un torerillo: yo le dije una vez que muchas veces teníamos que ir a robar una barca para ir a torear; un día me amenazó con un revólver un hombre a quien le habíamos robado su barca. Cuando me vi con el revólver en el pecho reaccioné de una forma inexplicable, '¿quién es usted para para tutearme?' -le grité- 'a mí no me insulta, ni me amenaza nadie'. Es decir, que lo paré en seco, y el hombre quedó perplejo, la parada que le hice lo desconcertó. Usted me preguntará ahora que tiene que ver eso con el toreo, bueno amigo le voy a decir, que aquel día aprendí que si usted no deja pisar su terreno en el momento oportuno, es muy difícil que lo maten.
Me convencí entonces que en la lidia de los hombres y las bestias lo primero que hay que hacer es parar, el que sabe parar domina, de ahí mi técnica del parón que dicen los críticos.
Así hablaba Juan Belmonte, es decir que un buen parao a tiempo, según él, puede evitar una tragedia.

¡Feliz viernes!

Historia tomada de Así son las cosas de Oscar Yanez.

jueves, 2 de febrero de 2017

Encarnación del Filósofo rey

Los soberanos liberales han sido relativamente pocos y espaciados a lo largo de la historia de la humanidad, y esta es una de las razones por las que hoy se sigue venerando a Ashoka, incluso en Occidente. Desde luego resulta difícil resistirse a la corrupción del poder absoluto. Una manera de hacerlo consiste en mantener una actitud abierta y tener ganas de aprender, cosa que requiere humildad, rasgo del que demasiado a menudo carecen los altos cargos políticos.
Marco Aurelio supo ser humilde, aprendió el estoicismo de la mano del esclavo liberto Epicteto, atemperando así su poder con virtud.
Él y Ashoka encarnaron el ideal de Platón del filósofo rey. Comprometerse a aprender toda la vida seguramente es una de las claves para llegar a ser un soberano progresista.

Por lo tanto dos características de extrema importancia son:
1) tener una actitud abierta y
2) estar dispuesto a aprender.

Lo notable del caso es que Ashoka no empezó siendo un líder ejemplar. Se vio en la necesidad de replantear su forma de vivir cuando comprendió la tremenda destrucción y la sangrienta matanza que había impuesto al pueblo con sus guerras.
El estudio concienzudo de las enseñanzas budistas lo condujo a crear un bastión de paz en su propio corazón. Y esta fortaleza interior es la que se tradujo en sus actos de gobierno.
Creo que, en la época actual, la sabiduría del budismo puede desempeñar un papel crucial en la creación de sociedades pacíficas. Por ejemplo, pudiera servir de puente entre las civilizaciones cristiana y musulmana.

Feliz jueves.

lunes, 30 de enero de 2017

El rey Ashoka

Daisaku Ikeda no dice: "Nada ocasiona tanto sufrimiento a los pueblos del mundo como tener líderes necios. No nos expongamos a repetir los errores que bañaron de sangre el siglo XX".
A veces la gente no vota o vota por un candidato que promete hasta el paraíso, y la gente no evalúa como es debido quien lo va a gobernar. Esto es cierto ahora y siempre.

En un diálogo entre Ikeda y Toynbee, se refieren a algunos de los grandes gobernantes de la historia; entre ellos, el rey Ashoka de la antigua India. Nunca había escuchado la historia de este rey, pero al leerla me sorprendí gratamente.

He aquí la historia:
Hondamente consternado por la matanza atroz que él mismo había causado con sus campañas bélicas, Ashoka reflexionó, se arrepintió de sus actos y buscó orientación y consuelo en el budismo. Decidió no gobernar recurriendo a las armas sino al Dharma, a la Ley, y crear por esa vía una era de paz. En otras palabras, Ashoka renunció al poderío militar y, en cambio, empleó un enorme poder moral y espiritual para establecer la paz y la estabilidad en su reino. Específicamente, el principio en que basó su gobierno fue el respeto al valor y a la dignidad de la vida. Sus políticas fueron un reflejo de esta filosofía y, en muchos casos, instauraron reformas cruciales, como la renuncia a la guerra o el derecho de todo súbdito a ser juzgado de manera justa e imparcial. Asimismo, despachó emisarios a los países limítrofes para promover la paz regional. Sus políticas innovadoras se extendieron también al ámbito social y a la protección ambiental; así pues, mejoró la situación de las mujeres, plantó árboles en alamedas y bulevares en todo el reino y apoyó actividades culturales de tal magnitud que nos siguen pareciendo admirables incluso en la época actual.

Excelente ejemplo a seguir. ¿Será que nuestros gobernantes leeran éstas historias o simplemente hacen como ellos creen que está bien?

Feliz inicio de semana.

lunes, 23 de enero de 2017

¿Qué es la muerte?

Sócrates decía: «una vida sin exámen no merece ser vivida». Cuando se nos muere alguien cercano, la muerte generalmente nos agarra desprevenidos. Aunque sepamos que esa persona estaba enfermo, no sabemos a ciencia cierta cuándo dará su último aliento.

Pienso que la idea de Sócrates al examinar nuestra vida es  la constante reflexión: qué hemos hecho en nuestra vida? Esto es todo lo que nos tiene preparado Dios? Hay algo más allá?

Martin Luther King Jr. comentó acerca de la muerte lo siguiente: «La muerte es asombrosamente democrática.»

En efecto, todos habremos de morir, sin excepción. Esta solemne realidad nos involucra a unos y a otros por igual. No importa nuestra preferencia política o religiosa, tarde o temprano moriremos.
La reflexión sobre esta naturaleza mortal que nos une, y de la cual nadie está exento, podría ayudarnos a trascender las diferencias y a comunicarnos mejor con los semejantes, en vez de estar discutiendo y tratando de tener razón en temas superfluos.

Pienso que una constante reflexión sobre nuestras vidas hará de nuestra muerte un excelente día.

Feliz inicio de semana.





jueves, 12 de enero de 2017

No zebras, caballos...

Algunas ocaciones los doctores, especialmente los jovenes recien graduados, se ven tentandos a diagnosticar una rara y exótica condición cuando en realidad una explicación sencilla y mundana cala mejor.
Para evitar esto, los estudiantes de medicina de los EEUU son advertidos con la siguiente frase: "Cuando usted escuche unas pezuñas, no espere ver una zebra" -la mayoria de las veces, el diagnóstico más obvio será el correcto.
Este razonamiento es aplicable a otras disciplinas científicas, y viene del principio de la Navaja de Occam (u Ockham) el cual afirma "en igualdad de condiciones, la explicación más sencilla suele ser la más probable." Esto implica que, cuando dos teorías en igualdad de condiciones tienen las mismas consecuencias, la teoría más simple tiene más probabilidades de ser correcta que la compleja. Sin embargo, hay que tener en cuenta que aunque "la explicación más simple y suficiente es la más probable, no necesariamente sea la verdadera",

El nombre de este principio viene por su inventor el fraile Guillermo de Ockham (1280-1349), considrado filósofo y lógico.

A veces para nuestra vida diaria este principio es muy útil, ya que tomamos caminos tan complicados, con explicaciones tan rebuscadas, cuando es más simple si lo pensamos con calma.

Nota: Si el médico es de África, el aforismo es a la inversa.

Feliz jueves...

lunes, 14 de noviembre de 2016

Del círculo vicioso al círculo virtuoso

Tomado del libro: el filósofo interior

Ikeda dice: La mayoría de las numerosas dificultades que tenemos por delante son, en definitiva, problemas causados por el ser humano. Es razonable suponer, en tal caso, que si las personas cambian, podrán hallar solución a los aprietos que han provocado.

MARINOFF: Es interesante y también reconfortante oírle expresar este asunto en términos de voluntad, una facultad básica para cualquier aspiración humana de mejora que, sin embargo, últimamente se descuida bastante en la aldea global.

Ante todo debemos difundir dos ideas.
Primero, que el ejercicio de la voluntad es el factor determinante para dirigir la vida de todo ser humano y puede producir resultados trascendentales si se ejerce y mantiene en caminos virtuosos.

Segundo, que descuidar la voluntad conducirá a la apatía política así como a la atrofia social, ocasionando un vacío que demasiado a menudo se llena con ideologías, dogmas y burocracias, entre otros opresivos y entorpecedores mecanismos de control político y social.

En resumen, hay que ayudar a la gente a darse cuenta de que apenas utiliza su voluntad y que esta es un recurso inagotable que puede desarrollarse y aplicarse para resolver pacíficamente cualquier problema humano que se presente.

Nota personal: efectivamente una acción tomada pero no ejecutada correctamente no conduce a nada, hoy en día muchos actores políticos lo llaman diálogo. Pero, si eso no conduce a una acción concreta, si no hay voluntad de acción, ese diálogo no vale nada. Es igual para cualquier interacción entre personas: como una relación de pareja o de amistad.

Feliz inicio de semana.

martes, 11 de octubre de 2016

La universidad del este siglo

La misión de una educación universitaria en el siglo XXI debe ser continuar con el estudio y fomentar nuevas aportaciones a lo que Matthew Arnold llamó «lo mejor que se ha pensado y dicho en el mundo», en el amplio espectro del conocimiento. Aparte de esto, el objetivo debe ser inculcar virtudes compatibles con el surgimiento de una identidad humana trascendente y verdaderamente global.

Las universidades tienen una gran misión que cumplir. El mayor orgullo del City College de Nueva York es su misión: educar a todo el mundo; y con eso se alude a los hijos de inmigrantes y otros colectivos que no pueden permitirse pagar las matrículas de la Ivy League pero que sin embargo merecen la oportunidad de cursar estudios superiores.
Si bien es indudable que las instituciones universitarias han prestado grandes servicios a la humanidad, también se ha dicho que son torres de marfil donde los académicos se enfrascan en sus investigaciones aislados de la vida cotidiana. A veces, en su premura por impartir competencias que respondan a las necesidades más prácticas de la sociedad, también descuidan y omiten el desarrollo de valores espirituales y humanos. Yo diría que este es un error bastante frecuente.

 Muchos líderes que deberían estar trabajando en bien de la sociedad y del pueblo se han malogrado en nombre de un elitismo arrogante, urgidos por la búsqueda compulsiva del poder y del provecho personal. Nichiren deplora a estas personas llamándolas «animales talentosos». Sería un despropósito permitir que de nuestras universidades egresaran individuos con esta falta de valores. En reiteradas ocasiones he recalcado que las universidades necesitan cultivar integralmente a sus estudiantes y formar personas plenamente realizadas. De sus aulas deberían salir profesionales inteligentes y creativos.

La persona que ha recibido una formación integral y completa no es especialista en un único campo. Antes bien, posee amplios conocimientos, sinceridad, sentido de la responsabilidad y voluntad de trabajar por la felicidad de sus semejantes. Los valores humanos de ese calibre se consagran decididamente a mejorar la sociedad de todas las maneras que estén a su alcance.

Ojalá en nuestro país las universidades enfocaran sus esfuerzos en formar hombres y mujeres dispuestas a luchar por una mejor sociedad.

Feliz martes