viernes, 3 de junio de 2016

Wu-wei

Siguiendo el Tao(1) y practicando cualquiera de sus muchas artes afines (tales como el Tai Chi) desarrollarás gradualmente una alternativa al instinto de luchar o huir. Esa alternativa es absolutamente serena. Su nombre en chino es wu-wei, cuya traducción aproximada sería «acción mediante la inacción».
Mediante la inacción, dice Lao Tzu, cabe conseguirlo todo. De ahí que cuando el taoísta que recorre el sendero de la jungla oye el ruido en los arbustos no luche ni huya. Empuña su horca de tigre y luego no hace nada. No siente estrés. El estrés es una respuesta instintiva al miedo primigenio. Pero el poder del Tao puede superar esos miedos, acallándolos con el tiempo con mano firme y tranquilidad de espíritu. El taoísta era feliz por estar caminando por el sendero de la jungla, y ahora es igualmente feliz por no estar haciendo nada.
Para nosotros los occidentales esta actitud de estar preparado pero no hacer algo es extraña, sin embargo, la influencia oriental cada día es mayor en nuestros días y nos hace reflexionar en cómo hemos llevado nuestra vida hasta el momento y cómo deseamos continuar llevándola.
Casualmente ayer una amiga me contaba que su padre siempre caminaba muy rápido cuando ella estaba más joven y que ahora con los años él cambió y le dice que ahora va más lento. Moraleja: se dio cuenta que igualmente lento llega a donde tiene que llegar, y que puede conseguir hacer las cosas que necesita hacer. Esto es un gran aprendizaje sobre todo para aquellos que vivimos en ciudades y que llevamos vidas agendadas y contra reloj.

Feliz fin de semana.

(1) Información complementaria
Introducción al Taoísmo:
http://ola-conociendolasreligiones.blogspot.com/2012/05/taoismo-introduccion.html

La Doctrina Taoista:
http://ola-conociendolasreligiones.blogspot.com/2012/05/taoismo-la-doctrina.html

El tiempo de Dios es Perfecto:
http://ola-elcolibri.blogspot.com/2015/06/esta-frase-la-he-escuchado-millones-de.html

jueves, 2 de junio de 2016

El verdadero diálogo

A veces en nuestro día a día no le damos la verdadera importancia a un verdadero diálogo, si observamos a nuestros líderes políticos, al menos en el caso de Venezuela en la actualidad, nos damos cuenta de que son personas que no manejan ningún criterio de diálogo, sino que desde el inicio tienen una postura predispuesta hacía un plantemiento que se le haga. Están tan adoctrinados que sus respuesta son monótonas y a veces hasta sin sentido.

Ningún diálogo puede ser fructífero cuando alguna de las partes lo inicia con postura arrogante ("Yo soy el presidente y aquí se hace lo que yo diga"). No puede haber conversación genuina cuando los términos del intercambio están coartados por el poder o la autoridad. A la inversa, el diálogo verdadero se produce solo cuando ambos interlocutores participan en pie de igualdad y su serio afán es la búsqueda de la verdad.

La literatura del norte de la India y del Tíbet —la hindú y la budista por igual— está repleta de tales recordatorios. Desde el Ramayana hasta la ficción budista del siglo XVII (por ejemplo, La historia del Príncipe Incomparable), las palabras arrogantes o cobardes maduran para convertirse en amargos frutos kármicos, trayendo triste ruina y doloroso despertar a quienes las pronuncian. En cambio, las palabras que emanan de mentes sabias arrojan luz sobre la verdad y la realidad, dando frutos kármicos deliciosos no solo a quienes hablan, sino también a quienes escuchan. Las mentes que juzgan a los demás sobre la base de la posición social o que están obsesionadas con las diferencias entre los dialogantes no pueden comunicarse con el corazón en la mano.

Y como es necesario que en nuestro país hayan diálogos verdaderos y no más monólogos absurdos.

lunes, 30 de mayo de 2016

No hacer

Hay momentos en la vida que caemos en desesperación porque vemos que aunque hemos hecho nuestro máximo esfuerzo las cosas no salen como queremos, a mí particularmente me ha pasado mucho. Un día me crucé con pensamientos de Lao Tse y me di cuenta que lo que sucedía era exactamente lo que dice la imagen que acompaña este texto, es decir, no tenía la suficiente paciencia para esperar y quedarme quieto (no hacer) hasta que la acción correcta surja por sí sola. Desde un punto de vista cristiano podríamos decir que ese momento en que no hacemos y esperamos es el momento en que Dios actúa y hace por nosotros.

viernes, 27 de mayo de 2016

Para bien o para mal

¿Un avión es bueno o malo? Algunos podrían decir que es bueno porque nos permite transportarnos de un lugar a otro en minutos. Pero, otros me podrían decir que es malo porque lo usan para lanzar bombas atómicas. Pues bien quizás, ambas respuestas son válidasel avión es bueno para una cosa y malo para otra. Es decir, el uso que le damos determina si el objeto es para bien o para mal. Así pasa con la palabra, puede utilizarse para el bien y para el mal.
Con frecuencia se abusa del lenguaje para demonizar, denigrar o infravalorar a los demás, conduciendo a la desunión. Incluso en lo personal he escuchado de petsonas que tienen cargos importante en el gobierno o en la iglesia que utilizan términos para descalificar a las personas, o para hacerlas sentir inferiores.
Por otro lado, el diálogo (como publicamos en estos días) puede utilizar el don del lenguaje para armonizar, elevar y valorar a los demás, conduciendo a la unidad y al bienestar. No todo el mundo es orador, músico o poeta, pero todas las personas pueden entablar un diálogo, usando así el don del lenguaje para contribuir a unir a la humanidad. Un diálogo es como un baile con palabras. Cuando las personas bailan juntas, experimentan unidad.

El budismo enseña que «la voz lleva a cabo la tarea del Buda».Es decir, la voz hace que las personas despierten y activen su iluminación interior.

En los escritos de Nichiren, un monje budista del siglo XIII, leemos que «los malos amigos se valdrán de palabras seductoras, engaños y adulación; hablarán con astucia para controlar la mente de las personas ignorantes y mal informadas, y de esa manera destruirán la inclinación al bien que pueda haber en ellas». Estas voces son, sin duda, una de las principales causas de los males que aquejan la sociedad de hoy.

Necesitamos adoptar una postura resuelta y, con la fuerza de las voces que expresan la verdad, erradicar esas formas de discurso malicioso y dañino cuyo propósito específico es engañar a la gente y envenenar su mente. Uno de los principales promotores de estos engaños son los politicos, expertos en hacer promesas que no van a cumplir jamás.

Es menester divulgar las voces que proclaman la verdad, la justicia y la esperanza, las voces que conectan y enriquecen la mentalidad de la población. Es la única manera de construir una sociedad más sana...

Nota: algunas ideas de este texto fueron tomadas del libro El filósofo Interior de Lou Marinoff.

Feliz viernes y feliz fin de semana...



jueves, 26 de mayo de 2016

Diálogos curativos

Las bases de un buen diálogo deben ser el respeto, la empatía y el amor sincero y bondadoso hacia los semejantes. No las que son monólogos unidireccional, donde no hay oportunidad para interactuar realmente.

La religión, al igual que el diálogo, no es una actividad solitaria, sino un ámbito para que los seres se cuiden y apoyen unos a otros, intercambiando experiencias y alentándose mutuamente.

Según Lou Marinoff en su libro El filósofo interior: El diálogo desempeña una función curativa constante, tanto en las sesiones de asesoramiento como con grupos más numerosos.
En primer lugar, anima a las personas a expresarse pues les permite airear su descontento emocional y conceptualizar sus circunstancias.

En segundo lugar, da pie a nuevas interpretaciones y permite una reformulación constructiva de dicho descontento y de las circunstancias.

En tercer lugar, el diálogo abre un espacio reflexivo y libera a las personas de las cargas emocionales y conceptuales que habitualmente soportan. Todas estas cosas conducen a la curación.

Por lo tanto, un diálogo bien llevado puede ser tan efectivo como una pastilla para la tensión o para el dolor de cabeza.
Aprovechemos!

Feliz jueves!

lunes, 23 de mayo de 2016

El poder terapeútico del diálogo

La hermana de una amiga me cuenta, que fue al médico a un chequeo, en un momento de la consulta la doctora le pregunta: "¿Tú te sientes bien?, te veo extraña"; y es justo en ese momento que la hermana a comenzado a llorar y tanto lloró que justo en ese momento ya se sentía mejor.

Marinoff en su diálogo con el Dr. Ikeda no comenta: "En muchos casos de malestar, las personas tienen la capacidad de curarse a sí mismas, pero con frecuencia es preciso el diálogo para activar dicha capacidad. Es decir, debemos crear un espacio reflexivo en el que las personas sean escuchadas, comprendidas y valoradas, pero no juzgadas. Así es como las relaciones personales devienen más curativas. Solo entonces tienen la libertad de desentrañar las profundidades de su malestar. En ese momento, su poder de curación comenzará a funcionar al máximo."

Efectivamente, nos podemos autosanar, pero nuestra mente esté en otra cosas, dejando al un lado ese poder curativo que todos tenemos.
Incluso el simple gesto de ver a los ojos al que habla, a veces tiene un poder de generar confianza que a veces no es lo esperado. Y el Dr. Ikeda complementa, en relación a esto nos dice: los ojos tienen un poder especial. De hecho, en el budismo se considera que la mirada bondadosa es una forma de ofrenda. El proceso de comunicación entre dos individuos para abrir ese «espacio reflexivo» que usted (a Marinoff) menciona es el punto de partida de la curación. Dicho proceso implica reconocer el dolor del otro y responder con empatía en un diálogo, donde prime la confianza mutua.

Feliz inicio de semana!


sábado, 21 de mayo de 2016

Todos podemos curar

Cuando alguien se nos acerca para pedirnos ayuda, a veces nos resulta difícil si es algún familiar o un amigo muy cercano. Lou Marinoff nos recomienda: «Para resultar verdaderamente de ayuda, uno debe considerar la situación del otro desde el punto de vista del apoyo caritativo y la imparcialidad altruista. Esto con frecuencia es más fácil de conseguir con desconocidos que con familiares o amigos.»
Ikeda complementa: «El doctor Lown lamentaba que el foco principal de la medicina moderna no fuesen tanto la salud y la curación como el tratamiento de las enfermedades. Notaba que, con el avance de las tecnologías terapéuticas, el número de médicos dispuestos a escuchar a sus pacientes había disminuido visiblemente. El diálogo entre médico y paciente, tan decisivo para activar la fuerza de curación de las personas enfermas, tendía a desaparecer. Según comentaba, esta falta de enfoque en la curación tenía relación directa con la ausencia de diálogo»

A veces lo que más necesitamos es que alguien nos escuche cuidadosamente, ya que el proceso curativo comienza por expresarnos.

Feliz sábado!