viernes, 27 de mayo de 2016

Para bien o para mal

¿Un avión es bueno o malo? Algunos podrían decir que es bueno porque nos permite transportarnos de un lugar a otro en minutos. Pero, otros me podrían decir que es malo porque lo usan para lanzar bombas atómicas. Pues bien quizás, ambas respuestas son válidasel avión es bueno para una cosa y malo para otra. Es decir, el uso que le damos determina si el objeto es para bien o para mal. Así pasa con la palabra, puede utilizarse para el bien y para el mal.
Con frecuencia se abusa del lenguaje para demonizar, denigrar o infravalorar a los demás, conduciendo a la desunión. Incluso en lo personal he escuchado de petsonas que tienen cargos importante en el gobierno o en la iglesia que utilizan términos para descalificar a las personas, o para hacerlas sentir inferiores.
Por otro lado, el diálogo (como publicamos en estos días) puede utilizar el don del lenguaje para armonizar, elevar y valorar a los demás, conduciendo a la unidad y al bienestar. No todo el mundo es orador, músico o poeta, pero todas las personas pueden entablar un diálogo, usando así el don del lenguaje para contribuir a unir a la humanidad. Un diálogo es como un baile con palabras. Cuando las personas bailan juntas, experimentan unidad.

El budismo enseña que «la voz lleva a cabo la tarea del Buda».Es decir, la voz hace que las personas despierten y activen su iluminación interior.

En los escritos de Nichiren, un monje budista del siglo XIII, leemos que «los malos amigos se valdrán de palabras seductoras, engaños y adulación; hablarán con astucia para controlar la mente de las personas ignorantes y mal informadas, y de esa manera destruirán la inclinación al bien que pueda haber en ellas». Estas voces son, sin duda, una de las principales causas de los males que aquejan la sociedad de hoy.

Necesitamos adoptar una postura resuelta y, con la fuerza de las voces que expresan la verdad, erradicar esas formas de discurso malicioso y dañino cuyo propósito específico es engañar a la gente y envenenar su mente. Uno de los principales promotores de estos engaños son los politicos, expertos en hacer promesas que no van a cumplir jamás.

Es menester divulgar las voces que proclaman la verdad, la justicia y la esperanza, las voces que conectan y enriquecen la mentalidad de la población. Es la única manera de construir una sociedad más sana...

Nota: algunas ideas de este texto fueron tomadas del libro El filósofo Interior de Lou Marinoff.

Feliz viernes y feliz fin de semana...



jueves, 26 de mayo de 2016

Diálogos curativos

Las bases de un buen diálogo deben ser el respeto, la empatía y el amor sincero y bondadoso hacia los semejantes. No las que son monólogos unidireccional, donde no hay oportunidad para interactuar realmente.

La religión, al igual que el diálogo, no es una actividad solitaria, sino un ámbito para que los seres se cuiden y apoyen unos a otros, intercambiando experiencias y alentándose mutuamente.

Según Lou Marinoff en su libro El filósofo interior: El diálogo desempeña una función curativa constante, tanto en las sesiones de asesoramiento como con grupos más numerosos.
En primer lugar, anima a las personas a expresarse pues les permite airear su descontento emocional y conceptualizar sus circunstancias.

En segundo lugar, da pie a nuevas interpretaciones y permite una reformulación constructiva de dicho descontento y de las circunstancias.

En tercer lugar, el diálogo abre un espacio reflexivo y libera a las personas de las cargas emocionales y conceptuales que habitualmente soportan. Todas estas cosas conducen a la curación.

Por lo tanto, un diálogo bien llevado puede ser tan efectivo como una pastilla para la tensión o para el dolor de cabeza.
Aprovechemos!

Feliz jueves!

lunes, 23 de mayo de 2016

El poder terapeútico del diálogo

La hermana de una amiga me cuenta, que fue al médico a un chequeo, en un momento de la consulta la doctora le pregunta: "¿Tú te sientes bien?, te veo extraña"; y es justo en ese momento que la hermana a comenzado a llorar y tanto lloró que justo en ese momento ya se sentía mejor.

Marinoff en su diálogo con el Dr. Ikeda no comenta: "En muchos casos de malestar, las personas tienen la capacidad de curarse a sí mismas, pero con frecuencia es preciso el diálogo para activar dicha capacidad. Es decir, debemos crear un espacio reflexivo en el que las personas sean escuchadas, comprendidas y valoradas, pero no juzgadas. Así es como las relaciones personales devienen más curativas. Solo entonces tienen la libertad de desentrañar las profundidades de su malestar. En ese momento, su poder de curación comenzará a funcionar al máximo."

Efectivamente, nos podemos autosanar, pero nuestra mente esté en otra cosas, dejando al un lado ese poder curativo que todos tenemos.
Incluso el simple gesto de ver a los ojos al que habla, a veces tiene un poder de generar confianza que a veces no es lo esperado. Y el Dr. Ikeda complementa, en relación a esto nos dice: los ojos tienen un poder especial. De hecho, en el budismo se considera que la mirada bondadosa es una forma de ofrenda. El proceso de comunicación entre dos individuos para abrir ese «espacio reflexivo» que usted (a Marinoff) menciona es el punto de partida de la curación. Dicho proceso implica reconocer el dolor del otro y responder con empatía en un diálogo, donde prime la confianza mutua.

Feliz inicio de semana!


sábado, 21 de mayo de 2016

Todos podemos curar

Cuando alguien se nos acerca para pedirnos ayuda, a veces nos resulta difícil si es algún familiar o un amigo muy cercano. Lou Marinoff nos recomienda: «Para resultar verdaderamente de ayuda, uno debe considerar la situación del otro desde el punto de vista del apoyo caritativo y la imparcialidad altruista. Esto con frecuencia es más fácil de conseguir con desconocidos que con familiares o amigos.»
Ikeda complementa: «El doctor Lown lamentaba que el foco principal de la medicina moderna no fuesen tanto la salud y la curación como el tratamiento de las enfermedades. Notaba que, con el avance de las tecnologías terapéuticas, el número de médicos dispuestos a escuchar a sus pacientes había disminuido visiblemente. El diálogo entre médico y paciente, tan decisivo para activar la fuerza de curación de las personas enfermas, tendía a desaparecer. Según comentaba, esta falta de enfoque en la curación tenía relación directa con la ausencia de diálogo»

A veces lo que más necesitamos es que alguien nos escuche cuidadosamente, ya que el proceso curativo comienza por expresarnos.

Feliz sábado!

viernes, 20 de mayo de 2016

El rey y los 10 perros

El último rey (un hombre muy despiadado) de una comunidad tenía diez perros salvajes. Los usaba para torturar y que se comiera a cualquiera de sus servidores que cometiera un error.

Uno de los criados hizo un dictamen mal y al rey no le gustó en absoluto. Por lo que ordenó que el sirviente debería ser arrojado a los perros.

El sirviente dijo: "Yo te serví durante diez años, y tú me haces ésto a mí? iPor favor, dame diez días antes de lanzarme a los perros", y el rey se los concedió.

En esos diez días, el criado se dirigió al guardia que se ocupa de los perros y le dijo que le gustaría servir a los perros durante los próximos diez días. El guardia estaba desconcertado, pero estuvo de acuerdo, y el criado se dedicó a la alimentación de los perros, la limpieza, a bañarlos y con todo tipo de confort para ellos.

Cuando los diez días habían terminado, el rey ordenó que el sirviente fuera arrojado a los perros para su castigo. Cuando fue lanzado, todos estaban sorprendidos de ver a los perros voraces solamente lamiendo los pies y las manos del criado y muy contentos de verlo..

El rey, desconcertado ante lo que estaba viendo, dijo, "Qué es lo que ha sucedido con mis perros?"

El sirviente respondió: "Serví a los perros sólo diez días y ellos no olvidaron mis servicios, por el contrario me agradecen mi esfuerzo, mi sacrificio y mi lealtad. Sin embargo, le serví por diez años y usted se olvidó de todo, en mi primer error!"

El rey se dio cuenta de su error y ordenó que el criado fuera puesto en libertad.

Feliz fin de semana

jueves, 19 de mayo de 2016

Zombies

En su libro el filósofo interior Marinoff afirma "que la sobreexposición a las máquinas y a los estilos de vida mecánicos provocarían un «coma inducido mecánicamente» en el que las personas pasarían como sonámbulas por la vida.
Hay que despertar la mente para que reciba la iluminación. Las culturas que nublan la conciencia con televisión, videojuegos, realidades virtuales y drogas de diseño están poniendo a la gente a dormir en lugar de despertar en ellas los poderes latentes de la mente."

Es decir, hoy en día se están creando o criando a una nueva raza zombie que actúa de manera monótona a conseguir una sola cosa: dinero. Y por qué afirmo esto, porque básicamente esto es lo que nos van enseñando poco a poco en las diferentes publicidades, donde nos muestran estilos de vida excesivos con millones de objetos alrededor pero a la vez vidas monótonas y vacías.

Igualmente, a través de la televisión nos hacen creer que eso es vida que tener mucho dinero nos dará la felicidad instantánea que tanto buscamos.
Cuando en la realidad la felicidad es una búsqueda permanente de nosotros mismos, de nuestro yo pleno, no aquel ego que nos mencionan en la psicología. Un ego y un no-ego, es decir, un todo en nosotros mismos.

Es en estos menesteres que la filosofía debe plantear teorías que puedan ser llevadas a la práctiva, de lo contrario las personas se desentienden de esto, como afirma Ikeda a Marinoff: “Desde luego, la teoría es importante... Pero paralelamente, si la filosofía no inspira a la gente ni se articula con los problemas reales de la vida cotidiana, las teorías y los sistemas de pensamiento no sirven de mucho.”

Apaguen su TV, tome un libro que lo ponga a pensar, a imaginar, a analizar y salgamos de esta monotonía diaria que nos vende que “ser feliz” viene en un frasco en polvo que al mezclar con agua nos da una felicidad instantánea.

lunes, 16 de mayo de 2016

Una cosa más

Mientras Sócrates estaba en la cárcel, en espera de ser ejecutado, escuchó que otro prisionero cantaba una canción del poeta Stesichoros.

Entonces le pidió a su compañero de celda que se la enseñara, a lo que éste le preguntó:

-¿Para que quieres aprenderla, si pronto vas a morir?

-Para morir sabiendo una cosa más -fue la respuesta de Sócrates.