El sabio es constante en su mente.
Hace de la mente del pueblo su propia mente.
Es bueno con el bueno.
Es bueno con el no bueno.
Esa es la virtud de la bondad
Es sincero con el sincero.
Es sincero con el no sincero.
Esa es la virtud de la sinceridad.
La existencia del sabio no inspira temor
a los hombres, permanece abierto a todo el mundo.
Mientras el pueblo lo contempla
él trata a todos como a sus propios niños.
Tao Te Ching de Lao Tzu, texto XLIX
***
La mente del sabio está en estado "neutro", lo que corresponde a la idea del vacío. Solo así se puede llenar. Para nosotros los occidentales un estado “neutro” es poco común, por lo general siempre tenemos una posición ante las cosas.
La bondad y la sinceridad, para el oriental no sólo lo entienden en un sentido “ejemplar”, sino más bien “esencial”.
Para quien practica la verdad, la verdad misma va hacia él.
Y finalmente, actuar como niños significa tener comprensión indulgente hacia los demás. Es también una forma indirecta de "paidea" (educación en griego) concebida en sentido opuesto al paternalismo, pues el taoísta se hace niño para tratar con los niños. Para tratar con lo niños a veces hay que ponerse en el lugar de uno y hablar en sus términos para que nos comprenda correctamente. He ahí la sabiduría.
¡Feliz semana!
lunes, 6 de febrero de 2012
viernes, 3 de febrero de 2012
Dos sillas
Cuando el tenor italiano Luciano Pavarotti concluyó sus estudios de secundaria, terminó también el curso de canto que había tomado y se encontró ante la disyuntiva de seguir estudios universitarios o dedicarse por entero a la música.
Entonces para tomar una decisión, habló con su padre –panadero de oficio-, quien le dio el siguiente consejo:
-Luciano, si tratas de sentarte en dos sillas a la vez, caerás al suelo entre ambas. Para todo en la vida, debes elegir una sola.
Y cuenta el gran tenor que le hizo caso a su padre y que, en efecto, se sentó en una silla.
Así fue como tuvo que pasar siete años de estudio y frustración para su debut profesional, y luego otros siete años para presentarse en el Metropolitan Opera de Nueva York. Dice Luciano: “Hoy día pienso que, trátese de colocar ladrillos o de escribir un libro, debemos entregarnos a ellos en cuerpo y alma, y, en el caso de tener dos sillas para sentarnos, debemos elegir una sola.
***
Totalmente de acuerdo con Luciano, hay que entregarse en cuerpo y alma a lo que se hace, de modo de poder concentrar toda nuestra energía y sabiduría en lo que nos hemos propuesto en la vida. Sea lo que sea que queramos hacer.
Siempre las disyuntivas pueden dejarnos paralizados, y aunque queramos que el tiempo se detenga para poder decidir, el tiempo sigue adelante y nos podemos quedar viendo pasar las cosas. Elegir una silla siempre será la mejor opción, no elegir y dejar que el “destino” se encargue no se si sea buena idea. Sin embargo, a veces si es bueno esperar un poco antes de tomar la decisión, lo importante es tomarla.
¡Feliz fin de semana!
Entonces para tomar una decisión, habló con su padre –panadero de oficio-, quien le dio el siguiente consejo:
-Luciano, si tratas de sentarte en dos sillas a la vez, caerás al suelo entre ambas. Para todo en la vida, debes elegir una sola.
Y cuenta el gran tenor que le hizo caso a su padre y que, en efecto, se sentó en una silla.
Así fue como tuvo que pasar siete años de estudio y frustración para su debut profesional, y luego otros siete años para presentarse en el Metropolitan Opera de Nueva York. Dice Luciano: “Hoy día pienso que, trátese de colocar ladrillos o de escribir un libro, debemos entregarnos a ellos en cuerpo y alma, y, en el caso de tener dos sillas para sentarnos, debemos elegir una sola.
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Totalmente de acuerdo con Luciano, hay que entregarse en cuerpo y alma a lo que se hace, de modo de poder concentrar toda nuestra energía y sabiduría en lo que nos hemos propuesto en la vida. Sea lo que sea que queramos hacer.
Siempre las disyuntivas pueden dejarnos paralizados, y aunque queramos que el tiempo se detenga para poder decidir, el tiempo sigue adelante y nos podemos quedar viendo pasar las cosas. Elegir una silla siempre será la mejor opción, no elegir y dejar que el “destino” se encargue no se si sea buena idea. Sin embargo, a veces si es bueno esperar un poco antes de tomar la decisión, lo importante es tomarla.
¡Feliz fin de semana!
martes, 31 de enero de 2012
Una piedra en el camino
Una mañana, un amigo del filósofo griego Diógenes el Cínico* encontró a éste en una calle de Atenas, riéndose a más no poder.
-¿De qué te ríes? -le preguntó.
-De la naturaleza humana -contestó Diógenes-. ¿Ves esa piedra que está en medio de la calle? Desde que llegué aquí, diez personas han tropezado con ella y la han maldecido, pero ninguna se ha tomado la molestia de apartarla para que no tropiecen los demás.
*Diógenes el Cínico (413 – 327 a. C.)
***
¿Cuántas veces nos pasa esto incluso a nosotros mismos? Que nos tropezamos una y otra vez con la misma piedra, y cuando nos tropezamos, hacemos tal cual dice Diógenes en la historia, no nos tomamos la molestia de apartarla para que otros no se tropiecen.
Cometer errores es de humano, como dice el dicho, y enmendar de sabios; sin embargo, ¿cómo logramos transferir este conocimiento a otros? Incluso, más allá, ¿Cómo logramos transferirlo a los hijos de una manera natural?
Un animal de manera innata ya “sabe” algunas cosas que pueden y algunas otras que no debe hacer.
Algunos científicos llaman a ésta intuición de los animales “inteligencia colectiva”, ¿Será que no hemos podido adquirir este tipo de inteligencia?
-¿De qué te ríes? -le preguntó.
-De la naturaleza humana -contestó Diógenes-. ¿Ves esa piedra que está en medio de la calle? Desde que llegué aquí, diez personas han tropezado con ella y la han maldecido, pero ninguna se ha tomado la molestia de apartarla para que no tropiecen los demás.
*Diógenes el Cínico (413 – 327 a. C.)
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¿Cuántas veces nos pasa esto incluso a nosotros mismos? Que nos tropezamos una y otra vez con la misma piedra, y cuando nos tropezamos, hacemos tal cual dice Diógenes en la historia, no nos tomamos la molestia de apartarla para que otros no se tropiecen.
Cometer errores es de humano, como dice el dicho, y enmendar de sabios; sin embargo, ¿cómo logramos transferir este conocimiento a otros? Incluso, más allá, ¿Cómo logramos transferirlo a los hijos de una manera natural?
Un animal de manera innata ya “sabe” algunas cosas que pueden y algunas otras que no debe hacer.
Algunos científicos llaman a ésta intuición de los animales “inteligencia colectiva”, ¿Será que no hemos podido adquirir este tipo de inteligencia?
viernes, 27 de enero de 2012
Gente de poca fe
Se cuenta –lamentablemente sin citar los nombres de los personajes ni el del pueblo donde ocurrió la siguiente anécdota-, que en una época de sequía en España, el cura de un pueblo predicó a sus feligreses:
-¡Hermanos míos, tened fe! ¡La fe mueve montañas, lo puede todo! ¡Si tenéis fe todo se arreglará! ¡El próximo jueves, a las siete de la tarde, nos reuniremos aquí en el templo para invocar la lluvia! ¡Si tenéis fe, Dios os oirá!
El jueves, poco antes de celebrarse la ceremonia, el cura subió al púlpito sumamente enojado y se dirigió a su grey:
-¡Hermanos: os dije que la fe lo puede todo, pero veo que no tenéis fe suficiente! ¡Nos hemos reunido para pedir lluvia al Señor y ninguno de vosotros ha traído paraguas!
***
Este sacerdote más allá de su fe también tenía lógica, ya que lógicamente si esperas lluvia cargas un paraguas; su coherencia es indiscutible. La fe puede ser un ingrediente esencial para la vida, si no creemos en lo que hacemos difícilmente podremos alcanzar los objetivos. Es una gran enseñanza la de este sacerdote, lástima que no tenemos los datos de quién fue.
¡Feliz fin de semana!
-¡Hermanos míos, tened fe! ¡La fe mueve montañas, lo puede todo! ¡Si tenéis fe todo se arreglará! ¡El próximo jueves, a las siete de la tarde, nos reuniremos aquí en el templo para invocar la lluvia! ¡Si tenéis fe, Dios os oirá!
El jueves, poco antes de celebrarse la ceremonia, el cura subió al púlpito sumamente enojado y se dirigió a su grey:
-¡Hermanos: os dije que la fe lo puede todo, pero veo que no tenéis fe suficiente! ¡Nos hemos reunido para pedir lluvia al Señor y ninguno de vosotros ha traído paraguas!
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Este sacerdote más allá de su fe también tenía lógica, ya que lógicamente si esperas lluvia cargas un paraguas; su coherencia es indiscutible. La fe puede ser un ingrediente esencial para la vida, si no creemos en lo que hacemos difícilmente podremos alcanzar los objetivos. Es una gran enseñanza la de este sacerdote, lástima que no tenemos los datos de quién fue.
¡Feliz fin de semana!
martes, 24 de enero de 2012
La Teoria de las ideas
Plantón (428 - 354 a. C.) era un aristócrata que, después de la muerte de su amado maestro Sócrates, abandonó Atenas, a la que luego regreso para fundar la Academia, la cual luego sería como el prototipo de universidad de nuestros días.
Él planteó algo que llamó "La teoría de las ideas", en la cual afirmaba que la palabra "caballo" no se refería a un caballo en particular sino a cualquiera. De alguna manera, existe un caballo ideal fuera del espacio y tiempo. La idea es real, lo particular es sólo aparente.
A fin de ilustrar la diferencia entre las apariencias y la realidad, Platón inventó su célebre Analogía de la Caverna.
Imaginemos que somos prisioneros encadenados en una caverna, que vemos sombras y celebramos que son reales. De pronto, alguien escapa de la caverna y ve el mundo real. Al volver este, encandilado por la luz, parece ver menos que antes.
¡Interesante!, ¿no?
Esta teoría de las ideas llega hasta nuestros días y nos presente una manera de entender el mundo desde lo general a lo particular, la idea del hombre y los hombres, la idea de caballo y los caballos. Puede que no nos sorprenda tanto, sin embargo, este hombre vivió unos 300 años antes de Cristo.
Otro dato interesante es que a la entrada de la “Academia” había una inscripción que decía: “Nadie que ignore la geometría puede entrar aquí”.
¡Feliz semana!
Él planteó algo que llamó "La teoría de las ideas", en la cual afirmaba que la palabra "caballo" no se refería a un caballo en particular sino a cualquiera. De alguna manera, existe un caballo ideal fuera del espacio y tiempo. La idea es real, lo particular es sólo aparente.
A fin de ilustrar la diferencia entre las apariencias y la realidad, Platón inventó su célebre Analogía de la Caverna.
Imaginemos que somos prisioneros encadenados en una caverna, que vemos sombras y celebramos que son reales. De pronto, alguien escapa de la caverna y ve el mundo real. Al volver este, encandilado por la luz, parece ver menos que antes.
¡Interesante!, ¿no?
Esta teoría de las ideas llega hasta nuestros días y nos presente una manera de entender el mundo desde lo general a lo particular, la idea del hombre y los hombres, la idea de caballo y los caballos. Puede que no nos sorprenda tanto, sin embargo, este hombre vivió unos 300 años antes de Cristo.
Otro dato interesante es que a la entrada de la “Academia” había una inscripción que decía: “Nadie que ignore la geometría puede entrar aquí”.
¡Feliz semana!
lunes, 24 de octubre de 2011
Ésa es otra lógica
Mulla Nasrudín visitó Calcuta y asistió
a un mitin que daban unos trabajadores. Se le pidió que subiera al estrado y
pronunciara algunas palabras. Accedió y dijo:
-Seamos claros, amigos. Aquellos que
tengan dos fincas, que den una a los demás; los que posean dos casas, que
entreguen una los otros; aquellos que tienen dos carros, que cedan uno a otras
personas. Sin duda, así debe proceder un hombre solidario. Deben aprender,
amigos, a compartir.
Entonces una persona que formaba parte
del auditorio, se levantó y preguntó a Nasrudín:
-Camarada, tengo entendido que tiene dos
burros, ¿es cierto?
-Ciertamente –repuso Nasrudín.
-¿Y por qué no le das a los demás uno de
tus burros?
Y Nasrudín, con gesto adusto y de pocos
amigos, replicó:
-¡Ésa es otra lógica!
El maestro dice: Cuando está en juego
nuestro egoísmo, ¡ésa es otra lógica!
¡Feliz semana!
lunes, 17 de octubre de 2011
El hombre ocupado
Un hombre muy ocupado visitó a un sabio lama. Había oído que era un santo y tenía interés en conocerlo. El lama le aconsejó:
-Ya no eres joven, así que yo diría que es conveniente que comiences a interesarte un poco por la vida espiritual.
-Lo haría –replicó el hombre-, ¡pero estoy tan ocupado! Atiendo mis negocios, voy a reuniones de trabajo, asisto a fiestas sociales, charlo con colegas… ¡Estoy tan ocupado!
El lama repuso:
-Cuando te mueras, alguien dirá: “He aquí que ha muerto un hombre que supo llenar su vida de inútiles actividades. ¡Enhorabuena!”
El maestro dice: Llegará el día en que sólo contarás con la gema que hayas pulido dentro de ti. No hagas de tu vida una inútil actividad.
¡Feliz semana!
-Ya no eres joven, así que yo diría que es conveniente que comiences a interesarte un poco por la vida espiritual.
-Lo haría –replicó el hombre-, ¡pero estoy tan ocupado! Atiendo mis negocios, voy a reuniones de trabajo, asisto a fiestas sociales, charlo con colegas… ¡Estoy tan ocupado!
El lama repuso:
-Cuando te mueras, alguien dirá: “He aquí que ha muerto un hombre que supo llenar su vida de inútiles actividades. ¡Enhorabuena!”
El maestro dice: Llegará el día en que sólo contarás con la gema que hayas pulido dentro de ti. No hagas de tu vida una inútil actividad.
¡Feliz semana!
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